Expedición al Chucula, al Walther Penck y al Ojos del Salado

Por nuestros compañeros: Ulises Kusnezov, Martín Alderete, Fernando Carrizo.

Relato: Fernando Carrizo

   Salimos de Tucumán el Viernes 30 de enero de 2026 a la tarde rumbo a Fiambalá, provincia de Catamarca donde comenzaríamos con la correspondiente aclimatación para lo que vendría, el objetivo final hacer cumbre por la ruta argentina en el Volcán Ojos del Salado de 6893 msnm. Al día siguiente partimos rumbo a la hostería de Cortaderas donde nos reuniríamos con los demás integrantes de la expedición, cabe aclarar que se trató de una expedición comercial liderada por Ulises con la Colaboración de Martín y quien relata.

   El 1 de febrero partimos rumbo al cerro La Coipa de 5140 msnm, la idea era hacer una caminata durante el día para hacer altura y luego volver a la Hostería de Cortaderas.

   El 2 de febrero partimos rumbo al campamento base del cerro Chucula, el campamento base se encuentra a los 4400 msnm al lado de una hermosa vega, armamos las carpas y partimos al C1 que se encuentra a 4900 msnm porteando agua, carpas, comida, etc. Luego bajamos al campamento base. Al día siguiente partimos todos al C1 donde pasaríamos la noche. El 4 de febrero partimos rumbo a la cumbre del Chucula alrededor de las 6:00 hs, hicimos cumbre a los 5900 msnm con todo el equipo a las 13:00 hs. Realmente una hermosa cumbre con una gran apacheta parecida a la del Falso Morocho, tiene una vista privilegiada de los seis miles, el Campo de Piedra Pómez, Antofagasta, y hasta pudimos ver nuestros Nevados del Aconquija.

   Bajamos al C1 donde pasaríamos la noche para que el cuerpo se vaya acostumbrando a dormir en la altura, al día siguiente bajamos a la Hostería de Cortaderas donde pasamos la noche.

   El 6 de febrero partimos rumbo al arenal, campo base del Walter Penck, son unas 9 horas de 4×4 pasando por lugares realmente increíbles, pasando por ríos, arena, piedra. Armamos el campamento base a 5300 msnm en un lugar soñado rodeado de montañas de más de 6000 mts. Al día siguiente porteamos a C1 a 5900 msnm y bajamos al campamento base. Al día siguiente partimos con todo el equipo hacia el C1, antes de llegar al C1 se tiene una vista privilegiada del volcán Ojos del Salado. El 9 de febrero partimos rumbo a la cumbre del Walther Penck alrededor de las 4:00 AM, frío y algo de viento, a paso lento pero constante, en el último tramo antes de la cumbre hay que pasar por un roquerío de piedras volcánicas,  llegamos con todo el grupo a la cumbre de 6658 msnm alrededor de las 13:00 hs, alegría indescriptible de todo el equipo, hermosa vista desde la cumbre, celebración y vuelta al C1. Al día siguiente volvimos al campo base donde pasamos dos noches.

   El 12 de febrero desarmamos el campo base y nos trasladamos al campo base del Ojos del Salado que está a 5300 msnm, dejamos los vehículos y partimos al campo de altura a 5900 msnm. El 13 de febrero partimos rumbo a la cumbre, al principio remontando un acarreo entre manchones de nieve, todavía no se ve la cumbre, de repente la pendiente afloja y comenzamos a ver lagunas de altura y a lo lejos la cumbre, hermosa vista del Walther Penck, alrededor de las 13:00 hs llegamos a los restos del helicóptero chileno accidentado en el año 1984 y a las 13:30 hs aproximadamente hicimos cumbre a los 6893 msnm, llegó todo el equipo, una alegría indescriptible!, risas, llanto, emoción, abrazos. Increíble paisaje, se ve el cráter en todo su esplendor, del lado Chileno se ven fumarolas lo que nos recuerda que el volcán está activo. Estuvimos alrededor de una hora en la cumbre, en mi caso particular me acuerdo de mi familia que siempre me apoya en todo. Con el objetivo cumplido emprendimos el descenso al campo de altura.

   El 14 de febrero bajamos desde el campo de altura al campo base y emprendimos el retorno a Fiambalá, decidimos festejar en las Termas esa noche, un merecido relax y cena exquisita. El 15 de febrero partimos rumbo a Tucumán nuevamente.

   Siento que somos privilegiados por poder hacer lo que nos apasiona, fue una emoción muy grande poder llevar la bandera de nuestro Club la AAM tan alto, quiero agradecer especialmente a mis compañeros que son una máquina en la montaña, realmente es un placer compartir una expedición con ellos; también siempre voy a estar agradecido a nuestro Club y a las personas que lo componen ya que me formé como montañista en este Club que sin dudas es un lugar de encuentro para todas las personas que amamos las montañas.