Por nuestros compañeros: Judith Nieman, Michelle Camille Deaver, María del Carmen Ahumada, Facundo Suárez, Ibonne Tucznio y Dolores Bascary. Acompañaron en el viaje hasta Payogosta: Natalia Dahud y Santiago Rex Bliss
Relato; Dolores Bascary
Sueño cumplido. Ascenso al cerro Malcante y paseo por Cachi y Payogasta.
Subir el cerro Malcante fué para mi cumplir un sueño que venía postergando hace tiempo. Uno de los motivos -por varios conocidos y sólo basta con ver mis fotos de Instagram- es que soy una gran admiradora de Cachi, además de la belleza de esta montaña que se impone desde el Mirador de la Piedra del Molino.
Así fue que, cuando Ibonne (excelente organizadora de la salida) propuso hacer esta montaña – con plus turístico agregado – no pude resistirme.
Salimos de Tucumán el día viernes 22 a las 10 h para estar a las 18 hs en Cachi. Llegamos a nuestro destino, dimos un paseo por la plaza y alrededores y luego a cenar.
Al día siguiente visitamos el potrero de Payogasta, allí fuimos recibidos por Guillermo oriundo de la la zona y dueño de la finca, quien nos guió junto a Catalina su pareja en la visita al sitio arqueológico, parte del Qhapac ñan que se encuentra en su propiedad. Finalizada la visita almorzamos en la sala de la finca. Volvimos a Cachi a cambiar un neumático y tempranito a la cama. Cabe aclarar que nos hospedamos en Payogasta porque está más cerca del Parque Nacional los Cardones y del ingreso al Malcante.
El domingo 24 nos levantamos a las 4.30 para desayunar y a las 5.30 emprendimos la aproximación en los autos, subimos desde los 3000 hasta los 4000 msnm. Este recorrido de 27 km por camino de cornisa con algunos tramos con hielo, nos llevó más tiempo de lo calculado – una hora y 40 minutos – a las 7.30 comenzamos a caminar con linternas, la primera parte está marcada por 25 “estacas” numeradas y luego tomamos el track de la izquierda que es más largo, pero con pendiente más suave. Con las primeras luces pudimos observar el desnivel pronunciado de la primera parte del ascenso. Esto a mí me sorprendió, había subestimado la subida, ahí paré y les comenté a todos alarmada y algo exagerada mi impresión, pero como ya me conocen me tranquilizaron y siguieron … aproveché para desabrigarme y luego alcancé al grupo. Luego empezamos “quenquear” hasta alcanzar el filo que por partes tiene acarreo. El ritmo de ascenso no era el mismo para todos, en un momento Michelle, que venía atrás esperando a los que se rezagan, nos dijo de manera amable pero firme que era conveniente que no nos separemos y estemos más atentos a los que, por diferentes motivos, se iban quedando atrás. Todos estuvimos de acuerdo y a partir de ahí regulamos nuestro ritmo para que el grupo sea más parejo, observación que redundó en el mejor rendimiento de todo el grupo. Intervención muy positiva de la más joven del equipo.
El filo también tiene una importante pendiente, y la vista hacia los nevados de Cachi y Palermo es fascinante sobre todo en un día de sol radiante como el que nos tocó a nosotros. Esta parte se hizo larga. ¡Los efectos de la altura se hicieron sentir en forma muy leve en algunos (el fin de semana anterior se había aclimatado en el refugio del Bayo) Ibonne nos iba alentando con la promesa que solo nos quedaban 15 minutos – eternos! – de subida. Nos cruzamos con dos chicos que venían bajando y nos dieron las indicaciones para encontrar la cumbre que aún no veíamos, sabíamos que había una cruz y dos antenas, pero estas ya fueron quitadas y aún no bajadas de la cumbre.
Eso nos motivó y con Facu nos adelantamos para visualizarla y llegar.
A las 14.00 (hora límite permitida por el Parque para la llegada a la cumbre) llegamos y pusimos las piedras en la apacheta que tiene una cruz en homenaje a quien fue intendente del Parque y perdió la vida en el Nevado.
Inmediatamente detrás Ibonne y las chicas. A las 14.10 todos estábamos en la cumbre. El ascenso nos llevó 6 horas 30 minutos, La bajada, fue rápida entre 3 y 3 horas, 30 minutos con algunas caídas debido al desnivel y las piedras sueltas. A las 18.00 después de hacer una picadita- teníamos hambre- nos subimos a los autos para ir a Payogasta a darnos un baño y luego a Cachi a brindar por la cumbre.
Volvimos felices por esta cumbre y este paseo por Cachi que tanto deseamos hacer juntos.
Salir a la montaña juntos nos permite encontrarnos en un espacio diferente, mágico, un lugar en donde nosotros los adultos nos permitimos “jugar”.
Recomendaciones:
1. Comunicarse con anticipación con el Parque Nacional los Cardones para solicitar permiso y enviar formulario una semana antes
2. Si se alojan en Payogasta, Cachi o el camping la noche previa, es conveniente hacer el chequeo del equipo y radios un día antes del ascenso en la Piedra del Molino (acordar con guardaparques) para evitar ir hasta el km 65 y luego volver hasta el camino de ingreso a la aproximación en el km 91
Altura de inicio de la senda 4000 msnm, altura de la cumbre 5140 msnm, longitud 7 km.













