Mi primera cumbre en el Taficillo (10-05-2026)

Por nuestros compañeros: Ibonne Tucznio, María del Carmen Ahumada, Michelle Camille Deaver, Dolores Bascary, Santiago Rex Bliss y Judith Nieman

Relato: Judith Nierman

La salida se armó en el marco de un programa de preparación física para una próxima salida al Malcante. Fuimos Ibonne, María del Carmen, Michelle, Lola, Santiago y yo.

Se venía un fin de semana frío y estaba resultando difícil coordinar destino, días y horarios, como usualmente ocurre. Finalmente, lo armamos para el día domingo. Como buen domingo, salimos un poquito más tarde: a las 8:40 arrancamos a caminar.

Había ido al Taficillo en otras oportunidades, así, para entrenar, hasta donde lleguemos. Siempre apurados, llegaba hasta ¿un tercio? del trayecto total. Nunca más de eso. Para mí, el Taficillo era un destino de entrenamiento para las que viven cerca del centro. Y yo, por ser buena compañera, negociaba: a veces Puerta del Cielo, a veces Taficillo.

¡Qué equivocada estaba! El Taficillo es todo un destino en sí mismo. Ya me había parecido a mí que ese primer tercio conocido resultaba prometedor… ¡pero jamás imaginé tanta belleza allí!

Un ascenso exigente, pero no imposible, en una yunga de miles de verdes que, por tramos, incluso abraza. El trayecto de los helechos es un camino que quisiera que no terminara jamás; y, si alguna vez quedase detenida en la vida eterna, quisiera que me encontrara caminando en ese preciso lugar. Luego, las ventanitas con sus vistas maravillosas y, finalmente, cumbre y almuerzo compartido.

Hicimos el recorrido a ritmo amigable, como nos gusta andar en la montaña. Disfrutando.

Incrédula aún de que ese lugar haya estado allí desde siempre, tan próximo, y que haya tardado tanto tiempo en conocerlo.

Gracias AAM por acercarme las montañas. Gracias amigos por compartirlas conmigo.