Por nuestros compañeros: Cynthia Pérez Mac-Gibbon, Fernando Carrizo, Ariel Ostinsky, Pepe Jarillo y Rubén Goñi
Relato: Rubén Goñi
Este volver a la cumbre de Mala-Mala (3.350 msn), tiene un origen como el de muchas otras motivaciones, de las conversaciones que se van dando en cada expedición que hacemos con los compañeros. Esta vez volviendo del Ñuñorco, donde habíamos ido entre otros, con Rómulo Luque y Pepe Jarillo, surgió el interés de ir a allí.
Eso fue madurando en mi pensamiento y en la posibilidad de organizarlo tomando la precaución de empezar a chequear el clima y las posibilidades que nos daba, porque como venimos viendo, no está siendo una época muy propicia para salir a la montaña con estas precipitaciones que estamos teniendo en Tucumán y las condiciones para ese sábado 18 nos daba bastante bien, lo que renovó mi optimismo de que lo podríamos hacer
La cumbre de Mala-Mala no es cumbre muy visitada, a pesar de ser una de las 5 principales que tiene el Valle de Tafí, recomiendo leer este artículo de nuestro compañero Nicolás Kusnezov, sobre las NO CUMBRES EN TAFÍ DEL VALLE (https://aamtuc.org/2019/05/29/las-no-cumbres-de-tucuman-en-tafi-del-valle/)
Una pena no disfrutar de todo lo que tiene su recorrido, el paisaje y las personas que viven en las casas que están apenas comienza la senda y más adelante ya en forma escasa, en los puestos donde desarrollan sus actividades de ganadería básicamente, dedicados a la cría de ovejas y cabras y en menor medida de vacunos y caballar. La vegetación es baja y está formada por gramíneas y algunos árboles que están solamente en los escasos puestos que encontramos en la senda, esto nos permite ver permanentemente, mientras caminamos, lo que tenemos delante de nuestros ojos y lo que vamos dejando atrás, salvo que hubiera neblina.
Para más información sobre el Valle de Tafí, les recomiendo el artículo escrito por nuestros compañeros Rómulo Luque y Andrés (Mosquito) Suárez, tiene muchos datos muy interesantes y referencias para consultar. Este artículo fue publicado en el 2021 por la revista Cultura de Montaña
https://revistadigital.culturademontania.org.ar/articulo/64bc26e5d6d124d5cec417f0
Siempre la organización de una expedición por más pequeña que sea tiene sus complicaciones, al principio me aseguraba tener un compañero/a con auto, con eso armé el grupo y realicé la invitación y para el sábado 18 éramos 5, entre las incorporaciones y los que se bajaron, potenciados con la presencia de Cynthia y Fernando Carrizo, a los que ya se habían sumado previamente Ariel Osatinsky y Pepe Jarillo.
A las 7 y 45 estábamos caminando desde el Barrio Costa 1 (2.110 msnm), en Tafí del Valle. Una recomendación a tener en cuenta son las múltiples sendas que existen debido a los usos que le da la población que vive en su geografía, los puestos que hay al comienzo más los que están más arriba y a ello se le agrega los que transitan permanentemente las personas que vienen desde la población de Mala-Mala en el lado oriental hacia Tafí de Valle y los que van desde Tafí del Valle, hacia Mala-Mala, incluso llevando su ganadería a pastar en el invierno al lado oriental por las mejores pasturas, hay varios puestos muy bien mantenidos, provistos de agua y donde se puede armar carpa cuando se hace la Travesía Nogalito-Tafí del Valle (muy recomendable)
Esta situación de la cantidad de sendas, dio lugar a que el guía (Rubén) se pasara del lugar donde había que cruzar al filo de la margen derecha del río La Puerta y lo terminamos pasando más arriba, gajes del oficio.
El ritmo del grupo era bastante parejo y pudimos avanzar sin mayores dificultades ya que el dia era ideal para hacer montaña, con el sol presente una vez que llegamos a cierta altura y nos acompañó hasta la cumbre, manteniéndonos a la vista y reagrupándonos cada tanto.
Llegamos a la cumbre los 5, luego de 5 horas y media que empleamos para recorrer los 9 km y los 1.240 m de desnivel que tiene el recorrido. Siempre acompañados por la charla alegre y divertida que nos creaba el ambiente ideal para el esfuerzo del ascenso.
Desde la cumbre apreciábamos un paisaje único, el Ñuñorco y el lago a nuestros pies hacia el sur. Hacia el oeste y el norte, el Valle de La Ciénaga donde se podía apreciar las construcciones de la cultura Tafí que corresponden al Patrón Margarita, con El Pabellón frente nuestro y hacia el oriente, El Taficillo, con la Sierra de San Javier, las cumbres del Periquillo y un poco más al norte desde ese lado oriental, el Cabra Horco Grande y el Chico.
Cerca de las 14 h emprendimos el regreso con una pequeña parada para recargar agua en el puesto que está a mitad de camino y a las 18 h, ya estábamos en los autos, para terminar la jornada con la apetecible merienda que nos regalaba una tarde completa de montaña y siempre de enseñanzas














