Ascenso a los cuatro picos más altos de las Cumbres Calchaquíes, Tucumán del 10 al 12 de octubre de 2026

Por nuestros compañeros: María Cavagna, Fernando Carrizo, Analía Salazar, Florencia Zalazar, Lourdes Cisneros, Rubén Goñi y Dolores Bascary

Relato: Dolores Bascary

Esta salida fue coordinada por nuestra compañera María Cavagna, luego de algunas bajas por razones personales en el grupo original, el equipo quedó conformado por los siete miembros antes mencionados. Rubén y Fernando fueron los últimos en sumarse y fueron recibidos con mucha alegría.

Decidimos pernoctar en Tafí la noche del viernes para empezar a caminar el sábado lo más temprano posible. Nos encontramos a las 7.40 hs. en el infiernillo y a las 8 hs. ya estábamos en marcha. Cuando comenzamos a caminar la mañana se presentaba nublada, pero a medida que íbamos ganando altura las nubes quedaron abajo y tuvimos sol el resto de la jornada.

El primer día tenía como objetivo llegar hasta el sector del primer campamento a 4300 msnm, nos dirigimos en dirección a la vega de la zona en donde se realiza el campamento para subir a la cumbre del Negrito, pero antes de llegar desviamos a la izquierda para seguir ascendiendo unos 200 metros más en aproximadamente seis kilómetros. Cerca de la una de la tarde paramos para almorzar, luego seguimos caminando y pasamos cerca de la laguna Huaca Huasi.   El terreno en esta zona presenta subidas y bajadas tenues y en el transcurso de una hermosa tarde de sol, pudimos ver tropillas de guanacos y algunos cóndores.

Las primeras en llegar a la zona del campamento fueron Lula, Florencia y María. Atrás quedamos Fernando, Ani, Rubén y yo. Íbamos muy entretenidos compartiendo charlas, anécdotas y observando la belleza del paisaje, tranquilos porque estábamos con tiempo y luz para llegar y armar las carpas.

Pusimos las tres carpas cerca de una vega. Esa noche comimos en las carpas y a las diez ya estábamos descansando.

A la mañana nos levantamos a las 7 hs, desayunamos y las 8hs ya estábamos caminando en busca de las 4 cumbres. La mañana estaba espectacular, había sol, no hacía mucho frio y sin viento.

A las 11 hs aproximadamente, llegamos a la primera cumbre (co. Adriana 4.725 msnm) se trata de una cumbre muy linda, cubierta  de lajas y con una enorme apacheta, nos hicimos una foto y luego descendimos un poco para luego volver a subir y llegar a la verdadera cumbre de este conjunto de picos, el Alto de la Mina, o también llamado Adriana, de  (4.737 msnm) de similares características a la anterior, ambas ubicadas al oeste, tienen una hermosa vista al Valle de Santa María, la Sierra del Cajón, Amaicha, Alto de los Cardones y hasta del Nevado de Cachi al Noroeste.

Después descendimos bastante para subir a las otras dos cumbres que están al este casi a la misma latitud de las anteriores. La subida al Minas Norte (4.718 msnm) en un primer tramo se puede hacer por una huella de 4×4, por ella fuimos Ani, Fernando, Rubén y yo.  María, Florencia y Lula subieron por una cortada más empinada. En la cumbre hay una antena y dos casillas, acceder a ella es más complicado porque tiene muchas piedras de gran tamaño. Llegamos a esa cumbre entre las 13.30 y las 14 hs, a esa hora empezó a caer garrotillo. En este punto estábamos en la mitad del trayecto, nos quedaba una cumbre y el regreso al campamento.

Emprendimos lo que yo suponía el ultimo ascenso hacia la cumbre del Minas Sud (4.703 msnm), también con grandes piedras, ahí comenzó a caer más garrotillo e incluso algunos sintieron descargas eléctricas en las manos. Se podían observar hacia el oeste las cumbres, pero las zonas bajas del este estaban tapadas por las nubes solo pudimos observar las cumbres de Raco. Para descender tomamos tres caminos distintos, al más sencillo lo tomaron Rubén y Fernando en dirección norte-sur, María, Ani; Lula y yo en dirección oeste y Flor bajó hacia el oeste también siguiendo unas apachetas. Cabe destacar que nos veíamos en todo momento, fue solo una cuestión de preferencias.

La bajada de esa cumbre me pareció dura, empinada y con muchas piedras enormes, luego tuvimos que atravesar una morrena. María me esperó porque yo venía bastante más lento que ella. Después quedó un largo trayecto hacia el campamento, ya de noche encontramos a Fernando que se volvió un poco para acompañarnos el último tramo. Llegamos directamente a las carpas a dormir y recuperar energías para el regreso. Yo estaba cansada pero feliz.

Al día siguiente nos levantamos antes de las 8 y a las 9 emprendimos el retorno. El sol brillaba y estábamos todos muy contentos, paramos para almorzar en la antena y antes de las 15 ya estábamos en el infiernillo -tapado por las nubes-subimos a los autos para ir a La Quebradita a tomar una rica y calentita merienda y volver a nuestras casas.

Otro sueño cumplido con compañeros de la AAM. Disfrutamos muchos de los maravillos paisajes de las Cumbres Calchaquies – debo decir que superó mis expectativas- y también de compartir con este equipo de grandes montañistas y escaladoras, todos  muy solidarios y atentos.